La cosmética con probióticos ha ganado visibilidad a medida que el microbioma cutáneo ha ido entrando en la conversación sobre el cuidado de la piel. Ese interés ha llevado a muchas marcas a plantearse si este tipo de ingredientes encajan en su línea, qué implicaciones tiene incorporarlos a una fórmula y hasta qué punto merece la pena hacerlo.







